Liposomas en cosmética: qué son, por qué son difíciles y qué esperar de verdad
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Escrito por Carlos Chavarín · Formulador cosmético · Última revisión: 9 de julio de 2026
Lo esencial
Un liposoma es una diminuta esfera formada por una capa de grasa que envuelve un centro de agua, y sirve para encapsular un ingrediente y transportarlo. Piénsalo como una burbuja de jabón microscópica: una película delgada que rodea y protege lo que lleva dentro.
- Se construye con fosfolípidos, las mismas grasas que forman las membranas de tus células.
- Puede llevar ingredientes solubles en agua (en su centro) o en grasa (en su pared).
- Su tamaño lo decide todo: qué tan estable es y hasta dónde llega en la piel.
- Hacer un liposoma pequeño y estable es caro y difícil — por eso "liposomal" en una etiqueta no garantiza nada por sí solo.
El porqué científico
Para quien quiere entender cómo y por qué funciona.
Voy a empezar con un fracaso mío, porque enseña más que cualquier explicación limpia.
Hace un tiempo intenté fabricar liposomas con el equipo que tenía a la mano, que no era el adecuado. Los equipos correctos para esto son absurdamente caros: un rotaevaporador para el método de película fina, una extrusora de membrana, o cuando menos un homogeneizador ultrasónico —y "el menos caro" de esa lista sigue costando lo que cuesta un coche usado—. Yo no tenía ninguno. Tenía un mezclador de alto cizallamiento, que es un aparato que aplica fuerza mecánica intensa para romper y dispersar, y pensé que con eso me acercaría a un tamaño lo bastante pequeño. Usé fosfolípidos como pared y quise encapsular ácido hialurónico dentro.
No funcionó. Las vesículas me salieron demasiado grandes, y ahí está la primera lección dura: cuando un liposoma supera cierto tamaño, se vuelve inestable y tiende a agregarse —las partículas se pegan entre sí— hasta que la emulsión colapsa. La mía se separó en menos de una hora. Un fracaso limpio y total. Pero aprendí, intentándolo, cosas que jamás habría entendido leyendo nada más: sobre todo, que el liposoma no lo hace el ingrediente. Lo hace el equipo y el método. Cualquiera puede comprar fosfolípidos; muy pocos pueden convertirlos en vesículas pequeñas y estables.
Con eso en la mesa, vamos a lo que sí sé y a lo que dice la evidencia.
¿Qué es un liposoma, exactamente?
Es una vesícula: una esfera hueca cuya pared es una bicapa lipídica —dos hileras de moléculas de grasa enfrentadas, la misma arquitectura que tiene la membrana de tus células—. Los fosfolípidos que la forman son moléculas con doble personalidad: un extremo que ama el agua (hidrofílico) y otro que la repele (hidrofóbico). Cuando los pones en agua, se organizan solos formando esa doble pared, con los extremos que odian el agua escondidos hacia adentro y los que la aman hacia afuera. Ese autoensamblaje es espontáneo y elegante.
Esa estructura le da una ventaja doble: puede cargar ingredientes solubles en agua en su centro acuoso, y solubles en grasa dentro de la propia pared Fuente: Frontiers in Pharmacology, 2015. Por eso interesa tanto en cosmética y en farmacia: en teoría, es un vehículo versátil.
¿Por qué el tamaño lo es todo?
Aquí está el dato que separa la teoría del marketing. El tamaño de un liposoma se mide en nanómetros (nm) —un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro—, y ese tamaño determina qué tan lejos llega en la piel.
La investigación farmacéutica ha medido esto con cuidado. Las vesículas por debajo de unos 300 nm pueden llevar su contenido hasta cierto punto hacia capas más externas; pero las verdaderamente pequeñas, por debajo de ~70 nm, son las que muestran la mayor deposición en las capas vivas de la piel Fuente: Frontiers in Pharmacology, 2015. Otro estudio, usando liposomas de tamaño muy controlado, encontró que las vesículas por encima de ~105 nm quedaban excluidas de las capas profundas, mientras que las de 31–41 nm penetraban mucho mejor y —esto es clave— pasaban sin romperse Fuente: Hood et al., 2014.
Traducido a lo práctico: un liposoma grande no hace lo que promete un liposoma pequeño. Y llegar a esos tamaños diminutos, de forma uniforme y estable, es precisamente lo que requiere el equipo carísimo del que hablé arriba. Mi mezclador de alto cizallamiento nunca iba a llegar ahí.
Y hay un matiz que casi ningún anuncio menciona: la mayoría de los liposomas que se aplican sobre la piel se quedan en las capas superiores del estrato córneo, funcionando más como un reservorio que libera su contenido de forma localizada que como un vehículo que "penetra profundo" Fuente: Frontiers in Pharmacology, 2015. De hecho, si las vesículas pasan intactas a capas más profundas o no, sigue siendo un tema en debate en la literatura científica. Cuando un frasco te promete penetración profunda garantizada, está vendiendo una certeza que la ciencia todavía no tiene.
El segundo problema: los liposomas tienen fugas
Supongamos que lograste el tamaño correcto. No terminaste. Un liposoma hecho solo de fosfolípidos tiene un defecto incómodo: filtra. El contenido se escapa poco a poco a través de la pared —en la literatura se llama simplemente fuga o permeabilidad de la bicapa (leakage)—. Es decir, puedes tener liposomas perfectamente formados que, semanas después, están medio vacíos. Para una crema de mostrador que esperas que dure un año o más en un anaquel, eso es inaceptable.
La solución más documentada es agregar colesterol a la pared. El colesterol se inserta entre los fosfolípidos, rellena los huecos y le da rigidez a la bicapa, lo que reduce su permeabilidad y frena la fuga Fuente: Nature Communications, 2024. Entre más colesterol, en general, más estable la membrana. Aunque ni siquiera eso es gratis: bajo ciertas condiciones el colesterol puede migrar fuera de la pared con el tiempo, lo que vuelve a comprometer la estabilidad Fuente: Nature Communications, 2024. No hay atajos limpios en esto.
Existen técnicas todavía más sofisticadas —membranas reforzadas, recubrimientos poliméricos que liberan su carga en respuesta a la temperatura de la piel— que la industria farmacéutica ha desarrollado. Son ingeniería genuinamente inteligente. Pero todas comparten el mismo prerrequisito que a mí me detuvo: primero necesitas fabricar el liposoma pequeño y estable. Todo lo demás se construye sobre ese primer paso, y ese primer paso es el caro.
Entonces, ¿"liposomal" en una etiqueta significa algo?
Significa que el producto contiene estructuras liposomales. No te dice el tamaño, ni la uniformidad, ni si llevan colesterol para no filtrarse, ni si el activo sigue dentro después de tres meses en el frasco. Un liposoma de 500 nm hecho con equipo básico y uno de 40 nm hecho con extrusora de precisión se llaman igual en la etiqueta y no hacen lo mismo.
No es que "liposomal" sea mentira. Es que es una palabra que abarca desde lo excelente hasta lo irrelevante, y el consumidor no tiene cómo distinguir. La lógica de una cosmética de precisión es justamente esa: lo que importa no es que el ingrediente o la tecnología aparezcan en la etiqueta, sino la especificación exacta con la que se ejecutaron. Y esa especificación casi nunca está impresa en la caja.
Preguntas frecuentes
¿Un serum "liposomal" penetra más que uno normal?
Depende enteramente del tamaño y la calidad de los liposomas, que la etiqueta no revela. Los estudios muestran que solo las vesículas muy pequeñas (por debajo de ~70 nm) alcanzan capas profundas; las grandes se quedan en la superficie. "Liposomal" a secas no garantiza que las vesículas sean pequeñas ni estables, así que no asegura mayor penetración.
¿Por qué los productos liposomales suelen ser más caros?
Porque fabricar liposomas pequeños, uniformes y estables requiere equipo especializado muy costoso —extrusoras, homogeneizadores de alta presión— y control de calidad más estricto. Ese costo real se traslada al precio. Dicho eso, un precio alto no garantiza por sí mismo que los liposomas estén bien hechos; solo hace más probable que haya inversión detrás.
¿Los liposomas se echan a perder en el frasco?
Pueden hacerlo. Un liposoma hecho solo de fosfolípidos tiende a "filtrar" su contenido con el tiempo a través de su pared, y puede quedar parcialmente vacío. Por eso las buenas formulaciones añaden estabilizadores como colesterol. La estabilidad frente a la fuga es distinta de la fecha de caducidad: son dos cosas separadas.
¿Es lo mismo un liposoma que una nanoemulsión?
No. Un liposoma tiene una pared de bicapa lipídica con un centro de agua, capaz de encapsular activos solubles en agua o en grasa. Una nanoemulsión son gotas diminutas de aceite dispersas en agua (o al revés), estabilizadas por tensioactivos, sin esa estructura de bicapa. Ambos son sistemas nanométricos, pero su arquitectura y su comportamiento difieren.
Referencias
- Palmer, B.C., DeLouise, L.A., et al., "Lipid-based nano-delivery systems for skin delivery of drugs and bioactives", Frontiers in Pharmacology, vol. 6, 219, 2015. DOI: 10.3389/fphar.2015.00219
- Hood, R.R., Vreeland, W.N., DeVoe, D.L., et al., "Microfluidic-Enabled Liposomes Elucidate Size-Dependent Transdermal Transport", PLoS ONE, vol. 9, no. 3, e92978, 2014. PubMed
- Wang, Y., et al., "Cholesterol-modified sphingomyelin chimeric lipid bilayer for improved therapeutic delivery", Nature Communications, vol. 15, 2073, 2024. DOI: 10.1038/s41467-024-46331-7